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Muchas personas confunden el hambre con la sed. Cuando quieras ir por un snack, primero toma un vaso de agua para saber si en realidad lo que querías era tomar o comer algo. Toma agua en ayunas y, durante todo el día, consume entre dos y tres litros.

No te saltes el desayuno. Si lo haces es más probable que tengas hambre durante todo el día y que te falten los nutrientes y calorías necesarias para tus labores. Un buen desayuno ayudará a mantener estables los niveles de azúcar.

Esto ayudará a que los tejidos musculares puedan recuperarse de manera rápida. Importante que consumas proteínas y, si quieres, también frutas.

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Verifica que los alimentos que consumes tengan las vitaminas y nutrientes necesarios para mejorar tu rendimiento físico. Inclínate por lo orgánico y evita los alimentos procesados.

Así mantienes estables los niveles de glucosa y controlas la ansiedad por comer.

¿Sabías que si no duermes lo suficiente tu cuerpo te va a pedir que recuperes esa energía en forma de alimentos? Dormir de 7 a 8 horas al día te hará sentir mejor.

Recuerda siempre pensar que el ejercicio es una forma de lograr tus objetivos en fuerza, resistencia o apariencia física, y no un castigo al que debes someterte.